Un suspiro, se preguntaba Juan. Un suspiro que no tiene un por qué de ser, un por qué de existir. Juan todos los días suspiraba, sea por cansancio o por amor -por que es un enamorado-, lanzaba de su boca bocanadas del desecho metabólico más abundante en el ser humano. Suspiro como lo llama la gente, puede estar presente en Juan de 3 formas muy interesantes: Primero, en forma de bostezo. De esos que se producen por ese profesor de biología tan latero y fome que se dedica sólo a leer esas típicas guías sobre evolución, medio ambiente, diferenciación celular; o de la amiga Panchita que quedo embaraza por no usar condón. Tan fome que tiene que venir a acompañar a “Suspi” (de cariño le decimos así) el sueño, ese que importuna siempre que uno quiere poner atención en la clase más inútil y sin ninguna aplicación practica -!como a decaído nuestra educación¡-, y que la única función es llenar las horas de profesores sin vocación. Es increíble lo que sueño molestaba a Juan. Cuando el quería estudiar de noche o poner atención en clases, sueño se preocupaba presentarse y cobrar lo suyo. Pero cuando se le buscaba para que haga su trabajo, como bueno chileno que es, andaba puro dando la hora y no cumplía con el horario.
En segundo lugar, Suspi cumple una función de liberar toda esa cantidad de ternura mezclada con besos que se acumula después de estar con su polola. Cuando se le escucha hablar de ella es como si hubiera visto un ángel. No sabe na’ que lo están transformando en un diablo con los dos grandes cuernos que le están poniendo. Ay no. Como sufrirá nuestro Juan amigo; pero el movimiento de caderas al caminar, el pelo con olor a anís, y sus labios sabor a miel, lo tienen demasiado embobado como para pensar que lo están gorreando de lo lindo. Suspi únicamente tiene que cumplir su función. No puede ni aconsejar, ni ayudar, sólo trabajar.
Por ultimo, la tercera forma de presentarse Suspi en Juan, es después de una colérica y sangrienta batalla con quien sea. Normalmente es con sus padres; lamentablemente cada vez que él hace algo que no esta bien, lo culpan.
-Siempre yo.
-Nunca mi hermana; ella la matea que nunca rompe un huevo, que siempre hace las cosas bien; mientras que a mi, a mi me echan la culpa de todo lo que hago.
Y así Juan se quejaba de las injusticias de la vida, mientras Suspi tenia que cumplir con su amo y señor siempre y sin demora. mientras que Juan, como si nada, se queja de todo lo que no tiene importancia alguna para su vida.