EL sueño controlaba a Ester cada momento de su vida. Era como si no pudiera tener vida propia, no podía ser feliz, ni podía tener relaciones normales. Todo apuntaba a dormir: las clases, las salidas con amigos, sus pensamientos. Dormía tanto que prácticamente invernaba todo el año; todos los años. Este descontrol del sueño le producía las más grandes fantasías, desconocía cual era su realidad o cuando estaba soñando.

 

Ester caminaba a clases como siempre cada mañana, con el peso de no haber podido dormir suficiente. Caminaba como un zombi, como si el camino avanzara en vez de ella.

-si solo pudiera dormir 5 minutos más, -pensaba- solo 5 minutos más

 

Pero estaba claro que los dormiría en la clase de ingles, matemáticas, filosofía, en fin, en todas las clases. Mientras caminaba se le acerco un muchacho alto, de facciones raquíticas y cuerpo muy delgado. Vestía un traje negro rayado, muy usado entre ganster de los años veinte. Ester creía verlo en blanco y negro, como si estuviera viendo una película antigua. Fidel le pregunto: -porque Fidel se llamaba el tipo- ¿Hacia donde vas? ¿No deberías estar en clases? ¿Que haces en tus sueños? Por primera vez en 15 años Ester despertó, y asustada pregunto donde estaba. La respuesta fue como un balde de agua fría para Ester que no entendía nada, ni entendería.

 

-Esto es tus sueños, el lugar donde llegan todos tus sueños después de haber sido creados mientras dormías.

-Me estas tomando el pelo -le dijo Ester, pensando que la engañaban-.

 

-Estas en tus sueños, si lo crees o no, esto es así. Por estar tanto tiempo durmiendo y soñando has sido traída aquí -le explicaba Fidel sin que Ester le creyera-.

 

Desconcertada y muy confundida, Ester se dio cuenta de que ya no sufría de ese cansancio que siempre la llevaba a los brazos de Morfeo. Era fuerte ,era vital, se sentía como si el cansancio no existiera.

 

-Me siento renovada, no tengo sueño, tengo fuerzas para saltar, correr, jugar. Me va a gustar este lugar.

 

-Eso es lógico -Dijo Fidel con tono burlesco- estas durmiendo, no puedes dormir dormida ya. Pero no puedo estar totalmente seguro de eso, porque existo solo hace unos minutos, desde que tu empezaste a soñar con este mundo.

 

Todo se volvía más y más confuso. Fidel se dio cuenta de que su existencia era una fortuita aparición en un sueño por un proceso natural en la mente del ser humano, que el cree ser. Pero no entendemos tampoco como él sabe que es una creación espontanea de un proceso mental. Mientras más y más lo pensaban Fidel y Ester -que se conocían hace mucho-, pero que por primera vez conversaban, no lograron llegar a una conclusión que pudiera dar respuestas a las preguntas básicas de la existencia de Fidel. Y él, como Ester, había logrado llegar a materializar su propia existencia en un sueño que parecía ser una realidad tan real y fidedigna como ellos mismos.

 

Entre esta incomprensible y caótica sesión existencialista, el ambiente en que ellos estaban parados, se movía y cambiaba como un escenario en cada cambio de acto. Peces pasaban a ser montañas, montañas en ríos, ríos en ciudades, ciudades en ratones, ratones en clientes, clientes en accionistas, accionistas, en países de un mundo lejano. De esa manera cambiaba el escenario, de esa manera cambiaba su existencia como si nunca hubiera existido, aunque sea de palabra. Fidel y Ester intentaban caminar hacia algún lado, hacia donde pudieran encontrar respuestas, donde el mundo y su realidad fuera explicada fácilmente, sin complejas formulas filosóficas, sin dios, sin el hombre, sin ley alguna que pudiera molestar su ya sensible y destruida conciencia.

 

-Como saber quien soy, como saber hacia donde voy, como entenderme a mi mismo -se preguntaba y preguntaba Fidel-.

 

Mientras Ester solamente se preocupaba de como volver a despertar y seguir su simple y cotidiana vida, su aburrida y sin sentido vida. En un extraño instante , aparecen 2 extraños hombres vestidos con un extraño traje blanco que cubría desde las rodillas hasta el cuello pero no cubría desde las rodillas hasta el final, ni tampoco sus brazos. En la parte descubierta de sus piernas y brazos tenían tatuados extraños símbolos que constantemente se movían. Uno de ellos dijo: “Uno de ustedes no es real” Fidel despertó, y se dio cuenta que se habia dormido en clase de filosofía.

 

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