Archivos mensuales: Abril 2007

Las letras se mueven como un mar de mariposas. Es increíble ver bailar a cada símbolo de nuestro idioma con el simple tecleo; o el simple movimiento de una muñeca inspirada a escribir los versos más claros y tranquilos, miedosos y odiosos, más locos. ¿Qué seria si no fueran locos? Me sorprenden las definiciones de literatura. Me sorprende que intenten encadenar a un ser libre -porque eso es- en las cadenas de clasificación. Cadenas que son rotas en cada instante que un escritor conversa con ellas y les pide consejos para poder demostrarle al mundo que no tienen que estar ahí. El cielo, cuantas veces escrito y descrito por los más humildes, que con sus plumas plasman cuan verde es, cuan rojo, cuan estúpido y sin sentido es el azul. La tierra tan fluctuante y efímera -canta los poemas del surrealista-, y el creacionista que le dio una nueva vida, una vida que nunca se imagino. Y así es como los cronopios y famas de Cortázar mueren para volver a nacer en un ambiente de estúpida sinceridad, de repugnante dulzura, y de asfixiante espacio. no podemos clasificar lo inclasificable, no podemos hacer bailar a un bailarín por que es lógico sino por que queremos y punto.

Ahí esta ella, a mi lado. Primera vez que la veo y siento un especie de mariposas en mi estomago. Ella es pequeña pero de una belleza explosiva y anacrónica. No entiendo su forma de peinarse ni de caminar, y mucho menos su forma de pensar. Busca libros de poesía americana y siento que el mundo se esta derrumbando al verla andar. Todo se mueve de izquierda a derecha, y también de derecha a izquierda. No puedo hablarle; su simple presencia bloquea toda mi boca, toda mi lengua, todo mi ser. Sigue ahí, lenta, calmada, llena de hermosas y desquisiadas fuentes de luz en el lugar en que esta de pie. Lo peor de todo es que no la conozco y no se quien es, lo mejor de todo es que nunca más la veré.