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Tie estas ŝi, apud mi. unua foje mi vidas ŝin kaj mi sentas papiliojn en mia stomako. Ŝi estas eta, sed ŝia beleco estas eksploda kaj anakronia. Mi ne komprenas ŝiajn manierojn kombi sin kaj nek kiel ŝi promenadas, sed multe malpli ŝian pensmanieron. ŝi trovas librojn pri amerika poezio kaj mi sentas ke la mondo estas falinta dum mi vidas ŝin marŝi. Ĉio movigas sin dekstren kaj maldesktren, kaj inversen. mi ne povas paroli al ŝi, ŝia simpla ĉeesto, haltas tutan mian buŝon, tutan mian langon, tutan mia eston. Ŝi ankoraŭ estas tie, lanta, trankvila, plena de frenezaj luminfontoj kie ŝi staras. Kio estas tre malbona, estas ke mi ne konas ŝin kaj nek kiu ŝi estas. Kio bonas, estas ke neniam ni revidiĝos.

Las letras se mueven como un mar de mariposas. Es increíble ver bailar a cada símbolo de nuestro idioma con el simple tecleo; o el simple movimiento de una muñeca inspirada a escribir los versos más claros y tranquilos, miedosos y odiosos, más locos. ¿Qué seria si no fueran locos? Me sorprenden las definiciones de literatura. Me sorprende que intenten encadenar a un ser libre -porque eso es- en las cadenas de clasificación. Cadenas que son rotas en cada instante que un escritor conversa con ellas y les pide consejos para poder demostrarle al mundo que no tienen que estar ahí. El cielo, cuantas veces escrito y descrito por los más humildes, que con sus plumas plasman cuan verde es, cuan rojo, cuan estúpido y sin sentido es el azul. La tierra tan fluctuante y efímera -canta los poemas del surrealista-, y el creacionista que le dio una nueva vida, una vida que nunca se imagino. Y así es como los cronopios y famas de Cortázar mueren para volver a nacer en un ambiente de estúpida sinceridad, de repugnante dulzura, y de asfixiante espacio. no podemos clasificar lo inclasificable, no podemos hacer bailar a un bailarín por que es lógico sino por que queremos y punto.

Ahí esta ella, a mi lado. Primera vez que la veo y siento un especie de mariposas en mi estomago. Ella es pequeña pero de una belleza explosiva y anacrónica. No entiendo su forma de peinarse ni de caminar, y mucho menos su forma de pensar. Busca libros de poesía americana y siento que el mundo se esta derrumbando al verla andar. Todo se mueve de izquierda a derecha, y también de derecha a izquierda. No puedo hablarle; su simple presencia bloquea toda mi boca, toda mi lengua, todo mi ser. Sigue ahí, lenta, calmada, llena de hermosas y desquisiadas fuentes de luz en el lugar en que esta de pie. Lo peor de todo es que no la conozco y no se quien es, lo mejor de todo es que nunca más la veré.